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| "Tú no puedes comprar mi vida" |
René Pérez y compañía dieron un concierto para casi 20 mil almas. Literalmente.
Iba a ser una noche inolvidable para casi 20 mil personas, pues tendrían la oportunidad de bailar, cantar y sentirse revolucionarios con Calle 13. Desde la tarde, los alrededores de la Universidad de San Marcos estaban colmados de gente que iba a gozar del concierto y de personas que soñaban con encontrar una entrada en el suelo para ingresar al estadio, y también, por supuesto, de comerciantes que vendían desde recuerdos del concierto, bebidas y comidas hasta polos del Che Guevara y libros de “comunismo para dummies”. Muchos de los asistentes estaban emocionados por estos artículos como nuestro amigo Ricardo Rizo Patrón, quien se dice ser un revolucionario con consciencia social que expresa su disconformidad desde su nuevo Iphone a través de Twitter.
Iba a ser una noche inolvidable para casi 20 mil personas, pues tendrían la oportunidad de bailar, cantar y sentirse revolucionarios con Calle 13. Desde la tarde, los alrededores de la Universidad de San Marcos estaban colmados de gente que iba a gozar del concierto y de personas que soñaban con encontrar una entrada en el suelo para ingresar al estadio, y también, por supuesto, de comerciantes que vendían desde recuerdos del concierto, bebidas y comidas hasta polos del Che Guevara y libros de “comunismo para dummies”. Muchos de los asistentes estaban emocionados por estos artículos como nuestro amigo Ricardo Rizo Patrón, quien se dice ser un revolucionario con consciencia social que expresa su disconformidad desde su nuevo Iphone a través de Twitter.
Horas después, las inmensas colas fueron ingresando al estadio y los que quedaron afuera exigían entrar aludiendo a la frase de la gira de Calle 13: “Entren los que quieran”. “Nosotros queremos entrar”, gritaba un grupo de fans que no consiguieron una entrada.
Alrededor de las 10pm, la banda La Sarita salió a hacer lo suyo, y el público se sentía cada vez más revolucionario y más amante de Latinoamérica, así que muchos no dudaron en desgastar sus Converse al son de la música.
Sin embargo, cuando La Sarita bajó del escenario, muchos ya auguraban algo negativo. “Mientras esperaba, revisé mi facebook en mi blackberry y leí que Residente aún estaba en Venezuela”, contó un asistente, “Al principio pensé que estaba en la Av. Venezuela, que está aquí al lado, pero cuando pasaron más de dos horas, dije que no, algo está pasando”.
Para que el público no se aburriera , pusieron canciones de otros revolucionarios como Where is the love? de Black Eyed Peas y canciones feministas contestatarias de Marisol. Pero la gente empezaba a impacientarse. Algunos no pudieron esperar más y se fueron, pero la gran mayoría se quedó, pues no querían irse sin ver a sus ídolos.
Mil horas después, Residente y compañía llegó al estadio de la universidad. Se subió al escenario y uno de los sobrevivientes de la espera, le lanzó una botella como muestra de disconformidad por la tardanza, y minutos después murió por inanición. René de Calle 13, un poco fastidiado, explicó al público su tardanza, dijo que había estado en Venezuela para reclamar por su país, finalmente agregó: “Tocaré para los que quieran, el que no quiera se puede ir pa’l carajo”. Nadie se movió, pues ya todos estaban muertos, y sólo sus almas deambulaban por ahí, atravesándose entre sí.
Calle 13 tocó sus temas y su gran concierto terminó alrededor de las 5am. El grupo se retiró y se fue a su hotel 5 estrellas a desayunar, desde donde tuitió sus disculpas, pues consideraron que era más efectivo pedir disculpas por Internet que en el escenario: “Disculpen la tardanza, nuestro piloto se confundió de destino y nos estaba llevando a Perú, Nebraska”. Después de unos minutos, publicó en su página oficial de facebook una foto del concierto y comentó que a la gente de Perú le faltaba energía, ya que en todo su concierto, no se movieron para nada, y lo único que pudo escuchar fueron el chirrido de los grillos. “Eso también me pareció una falta de respeto”, comentó René Pérez.
Los pocos sobrevivientes, al regresar a sus casas, relataron sus experiencias mediante las redes sociales. Uno comentó: "Muchos murieron por la causa, sólo unos pocos logramos sobrevivir para seguir llevando este mensaje revolucionario a los demás". Otro comentó: "Valió la pena tanto sufrimiento y dolor, esta espera ha sido lo más revolucionario que he hecho en mi vida". Y otro dijo: "Después de esta noche, me siento una nueva persona, empezaré a hacer acción social: crearé una nueva página en facebook".

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